viernes, 30 de noviembre de 2012

el Orinonauta...


Estoy soñando tu rostro, acentuado por un par de labios carmín y sabor cianuro, observo tu nariz chata y me percato de la intensidad con que me miran ese par de ojos miel y siento como si fueran mil espinas de rosas que se clavan lentamente una a una en mi corazón.

Estoy soñando tus senos, como un par de limones adornan tu pecho, los cuales me invitan a jugar con ellos como cuando era un crío.

Estoy soñando tus piernas, fuertes y torneadas, que nacen de tus glúteos firmes donde me gusta tomarte cuando hacemos el amor.

Estoy soñando tus brazos, largos y delgados, como inician en tus hombros y terminar en tus manos que disfrutan tanto de recorrer la orografía de mi cuerpo, noche tras noche.

Estoy soñando tus manos tibias, delicadas pero ásperas por las horas y horas que dedicas a las labores domesticas de un hogar del cual no soy un extraño y en el cual compartes tu cama como otro hombre, alguien que ya no amas.

Estoy soñando como aprietan tus caderas, como fluye el fuego de tu amor por mis entrañas, como mi corazón retumba en mi pecho para luego en un suspiro caer rendido a tu lado.

Estoy soñando como tu piel suave y blanca como la nieve se vuelve mi cobijo en mis noches frías, para luego dormir levemente sino antes escuchar en mi oído tu dulce vos diciéndome; te amo....

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