Tal vez no recuerdo ya muy bien los detalles exactos, pero fue hace mucho tiempo, a pesar de eso mantengo con gran aprecio tu recuerdo y lo reguardo en una pequeña caja, que cada vez que me siento nostálgico, saco de su destierro, la desempolvo y repaso una tras otra vez aquel dulce verano en Roma.
Había dejado atrás el verano de mi natal Chicago. Mis estudios universitarios y el fin de la guerra en Vietnam me tenían mas que fastidiados. Necesitaba escapar de mi rutina y de este circo mediático que tenia sometida a la sociedad por el regreso de las tropas a casa.
La verdad no pensé mucho. Tenia siempre presente la idea de un lugar donde el romance estuviera expresado a flor de piel en su día a día. Por eso elegí Roma, el país del romance, de la teatralidad y de la buena comida.
No fue difícil encontrar una aerolínea que volara a Europa, lo difícil controlar los nervios y no caer en sicosis después de haber visto la película protagonizada por Charlton Heston and Karen Black, llamada Aeropuerto 1975. Pero no quiero abundar en el tema ni los detalles de un vuelo tranquilo en el que una turbulencia no paso a mayores.
Siempre recordare con gran curiosidad la moda tan curiosa de esa época. Tal vez era mi juventud pero hoy en día me da un poco de risa cuando veo aquellas fotos donde los hombres usaban los pantalones rectos y las camisas con solapas grandes, ademas de los colores tan extravagantes.
De mi llegada a Roma no recuerdo mucho, tampoco algún detalle curioso del taxi que me llevo a mi hotel o donde quedaba. Lo que si recuerdo es la emoción que inundaba mi ser al sentir que estaba por fin en una de las ciudad mas cosmopolitas y románticas del mundo.
Que les puedo decir del romanticismo, tal vez muchas cosas que leí en mis noches de estudio en la biblioteca del colegio. Hacia un pequeño descanso para aclarar la mente tras estar estudiando horas y horas de derecho, que para mi era lo mismo, mas bien era la imposición y tradición de una familia de prestigiados y exitosos abogados.
Recuerdo bien que antes de partir, mi nana me dio el número de una conocida que tenia en Roma, la cual me dijo que si llegara a necesitar algo, me comunicara con ella. Creo fueron grandes amigas durante la gran guerra. Fue una de esas enfermeras que sirvió en el ejercito y se conocieron durante la estancia del ejercito americano en Italia.
Ante el caos, lo primero que me vino a la mente fue llamar Roxanna, la amiga de nana y pedir referencias. Pero mas bien necesitaba hacer un lazo con alguna persona en tan lejano y desconocido lugar. Me contesto una vos joven, pero no puede articular ni una frase mas que un frió "Ciao". Creo que fue suficiente y culpa de mi mala pronunciación que la joven me interrumpió para llamar a su abuela que se encontraba en la lejanía.
Luego tras unos minutos de espera, interrumpió el silencio una vos entrada en edad pero amigable. Rápidamente pude comunicarme y tras platicarle mi experiencia, me comento que hablaría con su nieta para que me sirviera de guía, así tendría alguien con quien practicas el Ingles y la mantendría ocupada durante el día. Por ultimo se despidió y me comento que llamara mañana.
Esa noche no pude conciliar el sueño y creo que el sentimiento de intranquilidad hizo que olvidara los detalles de la llamada al otro día, pero si recuerdo la cita; era en la fuente que esta frente al famoso Pantheon a las 11am.
Ese mismo día salí corriendo a mi cita, sin antes haber tomado lo primero que encontré de mi maleta, pues ya estaba sobre el tiempo y no quería causar una mal impresión llegando tarde. A pesar de eso llegue puntual, aunque no recuerdo las calles que recorrí, pero en mi hay un cierto recuerdo que me dice que tuve que pedir indicaciones y casi estoy seguro que me perdí un par de veces.
Los minutos pasaron, la gente desfilaba y la inquietud me hacia presa de la inservidumbre de no poder saber si reconocería tu rostro o tendría que pedir disculpas a alguna persona por tomarla por tu.
Muchas veces creo que me sorprendió que no me hubiera ido, hasta hace poco por menos de 5 minutos ya me hubiera ido furioso del lugar, definitivamente aquellos eran otros tiempos.
Me tomaste por sorpresa, yo alucinado con el vuelo de una peculiar parvada aves que surcaban el cielo como si fueran una sombra que danza en el aire. Me tomaste del hombre y con su dulces voz pronunciaste mi nombre; "Wally". Tu voz era como aquel sonido mudo que imaginabas tendría la voz mal dobladas del poco cine Italiano que proyectaban en los cinemas de mi lejano país.
Al voltearme, me encontré con un par de ojos verdes y cuya mirada me dejo helado. Lo fácil fue que tomaste la iniciativa ante mi asombro. A pesar de tu rápido y casi perfecto Ingles, todavía arrastrabas un cierto acento Italiano. Me preguntaste que si tomábamos un café en aquellas mesas de la esquina y tan solo pude acentuar con la cabeza.
Una vez sentados, curiosamente no había aun tu nombre y fue lo primero que pude decir con claridad que saliera de mi aun tartamudiante boca. Me respondiste con toda seguridad, tu nombre era "Roberta".
Mucha gente recuerda momentos, otras sentimientos, yo en mi caso me gusta hacer una mezcla de todo, entre aromas, sabores, imágenes, sentimientos y contextos, los cuales hacer para mi una película que me permite proyectar una y otra vez en mi mente.
Recuerdo bien el sabor del café expreso que pedí, entre mezclado con el dulce pero sutil olor de tu fragancia a lilas y el fuerte aroma del pan recién horneado de la panadería de la esquina contigua. A pesar de esto y mi notoria timidez, miraba de reojo para observarte y admirar tu figura.
CONTINUARA.....
Muchas veces creo que me sorprendió que no me hubiera ido, hasta hace poco por menos de 5 minutos ya me hubiera ido furioso del lugar, definitivamente aquellos eran otros tiempos.
Me tomaste por sorpresa, yo alucinado con el vuelo de una peculiar parvada aves que surcaban el cielo como si fueran una sombra que danza en el aire. Me tomaste del hombre y con su dulces voz pronunciaste mi nombre; "Wally". Tu voz era como aquel sonido mudo que imaginabas tendría la voz mal dobladas del poco cine Italiano que proyectaban en los cinemas de mi lejano país.
Al voltearme, me encontré con un par de ojos verdes y cuya mirada me dejo helado. Lo fácil fue que tomaste la iniciativa ante mi asombro. A pesar de tu rápido y casi perfecto Ingles, todavía arrastrabas un cierto acento Italiano. Me preguntaste que si tomábamos un café en aquellas mesas de la esquina y tan solo pude acentuar con la cabeza.
Una vez sentados, curiosamente no había aun tu nombre y fue lo primero que pude decir con claridad que saliera de mi aun tartamudiante boca. Me respondiste con toda seguridad, tu nombre era "Roberta".
Mucha gente recuerda momentos, otras sentimientos, yo en mi caso me gusta hacer una mezcla de todo, entre aromas, sabores, imágenes, sentimientos y contextos, los cuales hacer para mi una película que me permite proyectar una y otra vez en mi mente.
Recuerdo bien el sabor del café expreso que pedí, entre mezclado con el dulce pero sutil olor de tu fragancia a lilas y el fuerte aroma del pan recién horneado de la panadería de la esquina contigua. A pesar de esto y mi notoria timidez, miraba de reojo para observarte y admirar tu figura.
CONTINUARA.....
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